Amor y sexo en los Juegos Olímpicos

E! News | Hace 4 años

 

Courtesy of the Federer Family




Unas olimpiadas son siempre sinónimo de deporte, diversión y cultura. Pero también de amor. Y si no, que se lo pregunten a las numerosas parejas que, cada cuatro años, se forman al calor del fuego olímpico.

Quizás la más conocida sea la formada por el tenista suizo Roger Federer y la que es hoy su esposa, Mirka Vavrinec. Se conocieron en Sídney 2000 cuando ella se acercó a hablar con él una noche en la villa y desde ahí ya no ha habido quien los separe. Doce años después, de hecho, estamos más que acostumbrados a verlos juntos en los torneos de tenis que disputa el número uno del mundo.

En esos mismos juegos australianos, la atleta Marion Jones se enamoró de Cottrell J. Hunter. Sin embargo, el amor duró poco y aquello acabó bastante mal. La ganadora de cinco medallas en el país de los canguros dejó a Hunter por el atleta Tim Montgomery y su expareja, como revancha, sacó a la luz la noticia de que se había dopado, algo que le costó a la estadounidense la pérdida de las medallas ganadas.






No obstante, las cosas no acaban siempre de forma tan conflictiva. En los segundos juegos modernos que Londres albergó, en 1948, dos deportistas checoslovacos forjaron una de las más bellas historias de amor olímpicas. Eran Emil Zatopek y Dana Ingrova. En los siguientes juegos disputados, ambos entraron a formar parte de la leyenda olímpica, ya que Dana logró una medalla de oro en lanzamiento de jabalina, al tiempo que llevaba como amuleto la ganada por su marido previamente en atletismo.

Es evidente que el amor por el deporte va muchas veces más allá y vincula a los atletas, como ocurrió con los venezolanos Ricardo Robertty y Marcia Andrade en los Juegos Bolivarianos de 2001. Allí los dos luchadores comenzaron una relación sentimental que desembocó dos años más tarde en matrimonio. Ahora están juntos en Londres y son el primer matrimonio venezolano en competir en unas mismas olimpiadas. Pero no el único. Otra pareja que estará en Londres son los australianos Rusell Mark y Lauryn Mark. El tirador fue noticia recientemente por sus duras críticas cuando no le permitieron dormir con su esposa en la villa olímpica.

"La parte estúpida de todo eso es que hay un montón de parejas gays en el equipo olímpico que duermen en la misma habitación, de forma que está claro que a nosotros se nos discrimina por ser heterosexuales", declaró el deportista al Daily Mail.

Sin embargo, no solo hay amor en la villa olímpica. También hay sexo. Y por lo visto, mucho. Esa es la deducción que hicieron, al menos, los organizadores de los Juegos Centroamericanos de Mayagüez (Puerto Rico) cuando las tuberías de su villa se atascaron por la enorme cantidad de preservativos que los diferentes deportistas habían arrojado a los desagües.

Hope Solo, la portera de la selección de fútbol estadounidense confirmó, precisamente hace solo unos días, el gusto de los deportistas por el sexo. "He visto gente teniendo relaciones sexuales en público, en el césped entre los edificios. Todos quieren tener recuerdos olímpicos, ya sean sexuales, en las fiestas o en las competiciones", explicó la jugadora en la revista ESPN.

El último episodio de amor lo protagonizó uno de los 8.000 portadores que ha tenido la antorcha olímpica. David State aprovechó el momento y en medio de la calle le pidió matrimonio a su novia, quien, imbuida por el espíritu olímpico, le dijo que sí.