Ellos no son fans… ¡Son locos!

E! News | Hace 5 años

 
Jaime Oak/AKM Images
Existe una delgada, muy delgada línea que separa el fanatismo de la absoluta locura. Mentira, esa línea no es nada delgada, es una franja enorme de varios kilómetros de ancho. Sin embargo, más de un fanático se ha dado a la tarea de atravesarla con resultados que van desde el inofensivo ridículo en videos de Youtube, tatuajes, pequeños ataques en lobbys de hotel o tarimas de concierto, hasta, órdenes de caución, años en la cárcel, amenazas de muerte y en el peor de los casos hasta suicidio. La cultura pop da para mucho, pero entre las celebridades que han desatado la locura y/u obsesión de sus fans tenemos a: Kim Kardashian. Como si su divorcio no estuviera acarreando suficiente atención, uno de sus club de fans en New York convocó a una vigilia frente a la tienda DASH para rendir tributo al fallido matrimonio de la estrella de E!, justo al día siguiente de haber sido anunciado. Un minuto de silencio... por la salud mental de todos los que asistieron. Britney Spears. Luego de un muy criticado performance en los MTV Music Awards de 2007, un video se hizo viral y no fue el de Britney cantando, fue el de Chris Crocker, o como pasaría a la historia, el chico que pedía a gritos que “dejáramos a Britney en paz”. Con intenciones definitivamente serias, pero con un resultado hilarante y al mismo tiempo insoportable, Crocker ha logrado más de 41 millones de visitas en su video. Él en si es un fenómeno pop.
Steve Sands/Bauer-Griffin
Lady Gaga.
Sus estrafalarios atuendos provocaron que Angelina Barnes, de 20 años, matara al gato de la familia para imitar el vestido de carne que la cantante usó para los Premios MTV del 2010. Barnes fue acusada, obviamente, de crueldad animal y aunque no logró parecerse a Gaga, definitivamente entró en la categoría de “pequeño monstruo”.
AP Photo/Shizuo Kambayashi
Jodie Foster.
En 1980 Jodie Foster hizo una pausa en su carrera para estudiar en la Universidad de Yale. Ese mismo año su acosador John Hinckley Jr. decidió seguirla para tenerla más cerca. Hinckley le escribió muchas cartas, incluída una en la que le reveló sus intenciones de asesinar al Presidente Ronald Reagan, como un gesto inequívoco de amor. Hinckley cumplió su promesa, pero afortunadamente no logró su objetivo. Finalmente fue declarado enfermo mental por la corte y hasta la actualidad está recluido en un hospital psiquiátrico.
Getty Images
Bjork.
El de Bjork decididamente es el caso más extremo de obsesión. Ricardo López, un hombre de 21 años, residente en Florida, obsesionado con la cantante islandesa quería causar en su vida un impacto tan grande como el que ella había causado en la de él. Por eso le envió a su casa una bomba envuelta como un regalo, y acto seguido, convencido de que esto causaría la muerte de la cantante se suicidó. Cuando la policía llegó a su casa descubrió horas de video en las que López detallaba su plan y por eso logró frustrar el intento de asesinato.