Estados Unidos se horroriza con el debut del hijo de Cher en “Dancing with the stars”

E! News | Hace 5 años

 
El estreno de Dacing With the Stars buscaba, como en la mayoría de sus anteriores emisiones, debutar instalando alguna polémica. El terreno se encontraba totalmente sembrado para que ayer la divergencia crezca frente a las cámaras. La semilla tenía y tiene nombre y apellido, Chaz Bono, el hijo transexual de Cher. El militante de la causa LGBT (Lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) y autor de Transición: cómo me transformé en hombre, se movió al ritmo de la rumba (en realidad, una versión atrofiada del género) junto a Lacey Schwimmer, su bailarina. Sin embargo, el jurado pareció no estar muy a gusto con el performance de Chaz, dado que sólo acumuló 17 puntos, sólo uno más que Rob Kardashian y cinco menos que Chynna Phillips y J.R. Martinez flamantes ganadores de la noche. El debate que existió en los últimos días respecto a la aparición del hijo de Cher fue constante y relució la visión retrógrada de algunas facciones de la sociedad norteamericana. La Asociación de Familias Estadounidenses afirmó en su sitio onemillionmoms.com: "Es totalmente inaceptable, los cristianos no deben ver esta emisión". Como si fuera poco y con el fin de que el participante no compita en el certámen, aparecieron bandadas de psiquiatras en las respectivas cadenas competidoras a ABC (canal que emite Dancing with the stars) asegurando que la presentación pública de Bono afectaría mucho la percepción de los niños. No es la primera vez que una pareja del mismo sexo participa en un programa de estas características. En Bailando por un sueño, la versión argentina del formato, hay en la actualidad dos parejas, conformadas por dos hombres (homosexual y heterosexual) y dos mujeres (hermanas) respectivamente. Y, ¿sucedió alguna catastrofe o surgió alguna especie de epidemia homosexual? Todo lo contrario. Además de divertir al público con sus ocurrencias y actings jugados, estos bailarines enseñan que la tolerancia y la inclusión son importantes, dado que la elección sexual es tan sólo eso, una elección, y no una enfermedad infecciosa.