Bailando por un sueño: un show a pura piel (¿o desnudez?)

E! News | Hace 5 años

 
Desde el nacimiento de la publicidad en los medios de comunicación hace más de un siglo, la mujer se ha convertido en el objeto de deseo primordial. No importa la naturaleza del producto, la sexualidad femenina es una especie de comodín comercial que se introduce para representar a una marca de cigarrillos o indistintamente, a una compañía automotriz. En la actualidad globalizada, donde la información abunda, las barreras se fueron ampliando en indeterminadas proporciones, y con ellas los límites entre lo correcto y lo prohibido. El ejemplo al que apuntamos detalladamente es Bailando por un Sueño, la versión argentina de Dancing with the Stars. En Showmatch, el programa donde este concurso de baile toma lugar casi todos los días de la semana, la mujer vuelve a ser el eje central, aunque desde una posición erótica que abandona toda sutileza posible. Hace dos semanas el show alcanzó su máximo pico de irreverencia social: con la excusa de desempeñar una coreografía de Stript Dance, la bailarina Cinthia Fernández se desnudó por completo. La imagen resultó muy fuerte, no sólo por que se infringió todas las leyes que rigen este tipo de comportamiento (desde la normativa central de comunicación, hasta todas las que protegen a los niños), sino porque fue tomado con mucha naturalidad por Marcelo Tinelli el presentador, al igual que por los demás miembros del espectáculo. Aunque desde el principio se quiso tomar represalias públicas y legales hacia la protagonista del hecho, se descubrió que la producción de Bailando por un sueño tenía conocimiento de cómo finalizaba el polémico baile. Así los representantes de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, ente que regula los contenidos de la televisión argentina, aseguraron que existe la posibilidad de sancionar al programa de Canal 13. Lo que seguramente, si se termina llevando a cabo, culminará con una indemnización económica, no perjudica en ningún grado a la productora de Tinelli. La trascendencia a nivel mundial y el rating obtenido, solventan los futuros costos económicos. El video que muestra a Cinthia Fernández bailando y despojándose de toda prenda, recorrió las pantallas de todo el mundo. El rechazo por este tipo de actitud se volvió masivo. Vale destacar que Showmatch, es el programa más visto de la televisión argentina. Luego del desafortunado episodio, los voceros de Bailando por un sueño no pidieron respectivas disculpas sino que todo lo contrario, las escenas eróticas prosiguieron. Por supuesto que el certamen que desembarcó en el país criollo en 2006, subió su carga sexual año a año. Las bailarinas fueron apareciendo con vestuarios diminutos. Eso se volvió un aspecto cotidiano, casi naturalizado. Lo mismo sucedió con los movimientos eróticos exagerados. Asimismo, los ritmos musicales que la producción eligió para que los participantes se desempeñen en la pistas, contienen una carga sexual bastante notoria: además del stript dance, se destacan el baile del caño (pooldance) y el adagio (un ritmo lento en el que los protagonistas se besan y rozan sus cuerpos elocuentemente), entre otros. El desnudo de Cinthia Fernández tuvo un antecedente que no pasó inadvertido: el año pasado Silvina Escudero fue partícipe de una danza polémica. Su partenaire le quitó el sostén y le besó los pechos acaloradamente. Sí, eso era parte del acting programado. Más allá de que algunos medios se mostraron en contra del hecho y pidieron una condena, la entidad reguladora de los contenidos televisivos brilló por su ausencia. Esta es la realidad del exitoso programa argentino, que además de ser un modo de mostrar el machismo en su máximo esplendor y a la mujer como un objeto sexual sin reservas, asegura seguir rompiendo los límites permitidos... ¿Quedó alguno todavía?