Gareth Cattermole/Getty Images
Los escasos metros de la alfombra roja del festival de Cannes, que por la televisión y fotografías se ven infinitos, se llenaron casi por completo al recibir a Eva Longoria, quien llegó luciendo un lujoso vestido en pedrería blanca, espalda desnuda y una larguísima cola que arrastró lentamente durante su aparición.
Longoria, quien tenía el claro propósito de no pasar por desapercibida en la cita cinematográfica de la Costa Azul francesa, contó que para ella el Festival de Cannes era la cita perfecta para hacer uso del “glamour más poético”.










