Hoy 23 de julio, un año después de la muerte de Amy Winehouse

E! News | Hace 4 años

 

Mark Allan/Getty Images



Trescientos sesenta y cinco días atrás el mundo se hacía más gris a la vez que el cielo se iluminaba con una estrella de brillo propio.

Amy Winehouse fallecía en su Londres natal y su voz se transformaba en una leyenda.

Soul, belleza y tragedía en una obra que marcó el rumbo de la música.






Cuando se supo la muerte de Winehouse, reflotó la idea de aquél club o clan que en el cielo forman todos los virtuosos músicos que murieron a la temprana edad de 27 años (Janis Joplin, Kurt Cobain, Brian Jones, Jimmy Hendrix y Jim Morrison). En todo el mundo se hicieron homenajes y se lloró por ella.

Sin embargo, su voz, lejos de apagarse, adquirió otro volumen, otro nivel de alcance. Ese que está reservado para las grandes leyendas.

Considerada como la heredera de las reinas del soul (Etta James, Sarah Vaughan), con su particular tono supo darle al pop un toque de sofisticación. Mientras su carrera se consolidaba y la posicionaba como una de las artistas del momento, su vida personal no podía alejarse de la autodestrucción.

Ya en Rehab, una de sus canciones más famosas, Amy relataba sus problemas con las adicciones al alcohol y las drogas: "Intentaron ponerme en rehabilitación, pero yo dije que no".

En un comunicado a través de la página web dedicada a su memoria, su familia quiso recordar su figura: "Pensamos en una persona que dio mucho", reza el mensaje en el que también destacan la "rídicula y temprana edad de fallecimiento".

Tal vez para devolver un poco de lo que dio, sus fans la homenajearán en todo el mundo y su voz seguirá sonando grave, pontente y profunda, digna de una reina del soul.

Por siempre Amy...